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Almería

Una familia contactó con nosotros para decirnos que no podían seguir cuidando a esta preciosidad, que demandaba demasiado afecto y que trabajaban mucho y no podían dedicarle todo el tiempo que ella necesitaba.

Como siempre decimos: cuando vayas a quedarte con un animal, piensa siempre si vas a estar preparado para atender debidamente. Son seres vivos, con sentimientos, no son peluches para deshacerte de ellos cuando no son lo que tú esperabas.

TUK TUK y Raya ha pasado casi toda su vida encadenada. Empezó siendo una cachorra y poco a poco fue creciendo sin que nadie se preocupase por ella y por ir agrandandole el collar de cadena que rodeaba su cuello...

No imaginamos el dolor que ha debido de padecer mientras los eslabones le rasgaban la carne, mientras la estrangulaban y se incrustaban en su cuerpo, hasta el punto de que en algunas zonas ya había crecido nuevo tejido sobre ellos. Aún así ella sigue moviendo tímidamente su cola y lamiendo las manos de los humanos.

Recibíamos la llamada de nuestro compañero y amigo patrulla rural de Dalias, él había recibido una llamada de la policía local: una perra había sido atropellada.

Una vez más Agustín, acudió en su ayuda y la trasladó a nuestra veterinaria para ser evaluada.

Por suerte, Sisu solo tiene una fisura en el Radio. Pronto la veremos trotar y correr como buena cachorra que es.

03 Agosto de 2021: Sisu y su refrescante manera de beber agua, jeje.

El caso de Jason es muy triste: ha pasado su corta vida en un terreno pero vendieron el terreno y no querían al pobre animalito, así que pensaron que la mejor solución era meterlo en un mini almacén de 6m².

Lógicamente, de la ansiedad que esto le género, se ha cortado los pelos de su propia cola, consecuencia de girar sobre sí mismo. 

Tuvieron un poco de sentido común y nos expusieron el caso. Ante el grado de ansiedad que presentaba, no pudimos decir que no. Ahora estamos trabajando para que se recupere.

Spider es un gatito que durante meses ha vivido en nuestra oficina, entrando y saliendo a sus anchas. Jamás nos dejó tocarlo. Para castrarlo tuvimos que utilizar una jaula trampa y se devolvió a su zona.
Pero un día decidió que se iba a dejar tocar por la compañera, así que otra compañera decidió llevárselo a casa a ver cómo se adaptaba.

El primer mes fue nefasto. Vivía escondido, bufaba y daba zarpazos, así que decidimos que volviera a su zona puesto que no era nada feliz. 

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