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Esta canija de apenas 500 gramos salió de debajo del coche de una compañera al salir a alimentar a la colonia que rodea el refugio. Esta chispilla que está caquexica, vino corriendo cual rayo al sentir el ruido del pienso. La compañera no dudó un momento, era demasiado pequeña para sobrevivir allí sin su mamá. Así que ahora es una nueva Huellita.

Ya ha sido desparasitada, y cuando esté más gordita y fuerte será vacunada.

Spider es un gatito que durante meses ha vivido en nuestra oficina, entrando y saliendo a sus anchas. Jamás nos dejó tocarlo. Para castrarlo tuvimos que utilizar una jaula trampa y se devolvió a su zona.
Pero un día decidió que se iba a dejar tocar por la compañera, así que otra compañera decidió llevárselo a casa a ver cómo se adaptaba.

El primer mes fue nefasto. Vivía escondido, bufaba y daba zarpazos, así que decidimos que volviera a su zona puesto que no era nada feliz. 

Nia es un juguete foto. Una vez más el capricho de unas niñas mimadas que querían un peluche para jugar. Y claro, el peluche se ha hecho más grande y ya no es peluche, así que la pobre Nia estorbaba en casa.

La empezaron a dejar durante el día en la calle, hasta que una vecina tomo cartas en el asunto. Ahora mismo está en casa con nuestro precioso Spider, ayudándolo un montón al bloqueo que tenía.

Este chiquitín se encontraba en un establo acompañado por un burro. Se hacían compañía y la gente del lugar le echaba agua y algo de comer.
Pero ese no era sitio para él, siendo tan bebé tendría que estar con su madre o con alguien que le de los cuidados que necesita.

Esta preciosidad es Buster, es uno de tantos gatos como alimentamos alrededor del refugio. Apareció hace aproximadamente un mes, rara vez se acercaba y mucho menos se dejaba tocar.

Lógicamente estaba en la lista para castrar y soltar como todos los demás, pero un día apareció con el cuello sangrando. No sabíamos que podía ser si un bocao de otro gato, un arañazo, un absceso,…no nos dejaba acercarnos a él.

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