HIPPO llevaba un par de días cruzando una avenida muy transitada, con el riesgo que eso conlleva.
Varias personas intentaron cogerlo pero estaba tan asustado que no había manera, huía despavorido. Por suerte, una pareja pudo cogerlo y llevarlo a un veterinario conocido. Tras comprobar que carecía de chip, la veterinaria nos contactó por si podíamos ayudar.
El pequeño, aparte de comido de pulgas y garrapatas las cuales ya han sido retiradas, presenta una extremada delgadez pero está bastante bien.
Es un perro muy cariñoso, dulce y mimoso. Sociable con otros perros.