TRUEBA entro en la perrera con una fuerte infección en la oreja, no dejaba de sacudirse. No comía, tenia fiebre, estaba muy triste. Así que lo sacamos y llevamos de inmediato al veterinario.
Lo que le pasaba era que otro perro le había atacado, llevaba colmillos clavados en la oreja y el cuello, con una terrible infección... Le pusieron un tratamiento de antibióticos y curas con Betadine y su actitud cambió de momento. Empezó a comer, a jugar, a saltar.