BERTO estuvo durante un mes recorriendo Aguadulce, El parador y Roquetas de Mar. Alimentándose de lo que le proporcionaba la gente, rebuscando en la basura, durmiendo en la playa y jugando con todo perro que se encontraba.
Cientos de personas intentaron rescatarlo sin éxito, ya que era un perro temeroso y muy desconfiado. Gracias a la constancia de Tere y Celia, que acudian todos los días a la misma hora a la misma zona de la playa con alimento y agua, consiguieron crearle una rutina.