Este pequeñín fue arrojado a un porche donde residen varios gatos y son alimentados por su cuidadora. Pero lógicamente, cuando vieron al pequeño intruso le atacaron sin miramiento...
El pequeñín, presa del pánico, corrió despavorido y estuvo varios días escondiéndose en los motores de los coches, llorando y maullando sin parar. Por fin, la chica que fue testigo de todo lo ocurrido, logró rescatarlo.
Es un gato totalmente manso, zalamero y cariñoso.